viernes, 28 de marzo de 2014

NO ABRAS LOS OJOS (Roca Editorial, 2011) John Verdon 9/10

John Verdon trabajó como director creativo en varias agencias publicitarias de Manhattan durante 32 años, hasta que se trasladó a vivir al norte del estado de Nueva York en un entorno rural, al igual que su protagonista. 
Se puso a escribir ya pasados los 60 años para entretener a su mujer.Así que se sentó a la mesa con dos únicas premisas en la cabeza: elegir un género que le permitiera disfrutar del proceso de escritura (el suspense) y escribir una historia que hiciera pasar un buen rato a su mujer. 
Definido por la crítica como escritor tardío con una concepción literaria próxima a Thomas Harris, Harlan Coben o Michael Connelly, logró con su primera novela, la íntriga policiaca Sé lo que estás pensando (2010), un notable recibimiento comercial. El libro presentaba al personaje Dave Gurney, un policía retirado de Nueva York. 
Según el autor su aproximación al género tiene más que ver con la arqueología, con tirar del hilo que asoma, de la punta de una ruina bajo la que se esconde una ciudad subterránea, que con efectistas fuegos artificiales o desesperados investigadores. 


Ha pasado un año desde que el ex detective de la policía de Nueva York consiguió atrapar al asesino de los números y, aunque es su intención retirarse definitivamente junto a su esposa Madeleine, un nuevo caso se le presenta de forma imprevista. Una novia es asesinada de manera brutal durante el banquete de bodas, con cientos de invitados en el jardín y ese es un reto al que es imposible resistirse. Todas las pistas apuntan a un misterioso y perturbado jardinero pero nada encaja: ni el móvil, ni la situación del arma homicida y sobre todo, el cruel modus operandi.

Gurney no acaba de encajar en el bucólico mundo rural que colma todas las ansias y deseos de su esposa.
La primera escena del libro, con Gurney recién levantado, café en mano, intentando concentrarse en la cuestión de si debe abonar o no la esparraguera es de por sí definitoria. Sobre el personaje, planea constantemente una especie de bruma, ecos dolorosos del pasado que Dave Gurney se resiste a dejar atrás...no así su esposa Madeleine, extasiada ante la pureza del paisaje no contaminado que los envuelve. De ahí, su intensa reacción cuando se ve personalmente involucrada en los acontecimientos que rodean a la lenta y difícil resolución del caso.

Debo confesar mi devoción no tanto por el autor, cómo por su personaje. Me fascina Gurney, casi puedo ver los engranajes de su mente en funcionamiento cuando tira de ese detalle trivial pero significativo o cuando se pregunta hacía dónde le conduce todo lo que sabe.
También comprendo mejor a Madeleine después de tres novelas, entiendo su ironía y su sarcasmo y la desesperación con que se aferra a su pequeño "paraíso", consciente de que Gurney no encaja allí de forma permanente.

También confieso que en las tres novelas que he leído de Verdon, he intuido con bastante claridad la identidad del asesino a mitad del relato ( sospecho que esa es la intención del autor )pero eso no ha disminuido para nada el interés y la avidez con que he devorado el libro hasta el final.

Majestuoso. Impecable. Recomendable al 100%.